Buenos Aires, Mayo 2005 - El compromiso quincuagenario de Baxter con la terapia renal se exhibe en el Museo de Instrumentos de la compañía en Tampa, Florida. El museo resalta el papel histórico que ha jugado Baxter en el campo de la terapia dialítica y sigue el rastro de científicos, médicos y pacientes que han conducido a la evolución de las tecnologías e instrumentos empleados en la diálisis.
El museo se encuentra en el Centro de Educación Mundial de Baxter, que abrió sus puertas en el 2001. En sus instalaciones reciben clases técnicos de Baxter de Renal, Terapias Transfusionales y Administración de Medicamentos, así como también algunos clientes, entre ellos técnicos de centros renales, flebotomistas y otros. Los alumnos realizan cursos de hasta cinco días de capacitación técnica intensiva para aprender las más recientes tecnologías.
En el Museo de Instrumentos, los estudiantes adquieren una perspectiva histórica de las máquinas y terapias renales acerca de las cuales están aprendiendo.
“Nuestro negocio renal tiene un fundamento histórico y es de suma importancia que los empleados y clientes de Baxter lo conozcan”, considera el Gerente Mundial de Capacitación Técnica de Baxter, John Sweeny, conservador de la colección. “Además de conocer de cerca la evolución de los equipos, nuestros visitantes fortalecen su confianza en Baxter y en su dedicación a la creación de instrumentos dialíticos innovadores y de altísima calidad”. Sweeny, con 37 años en el campo de la capacitación técnica dialítica, es instructor y conferencista de renombre internacional.
Entre los equipos exhibidos en el museo se encuentra el Riñón de Tambor Rotativo Kolff. El ex Funcionario Ejecutivo Principal de Baxter, William Graham, decidió incursionar con la compañía en el mercado de diálisis tras la visita del Dr. Willem Johann Kolff en 1954. Kolff buscaba apoyo para fabricar y comercializar su recién diseñado riñón artificial de doble bobina. Fabricado de tablillas de madera y tripa de embutidos, el riñón artificial Kolff requería un prolongado trabajo de montaje y tardaba más de seis horas en hacer diálisis.
Luego de desarrollar el producto durante dos años, los ingenieros médicos de Baxter mejoraron la estructura original y, en 1956, lanzaron el primer sistema de riñón artificial construido con fines comerciales. El dializador, llamado el Doble Bobina U200A, incluía un tanque y una bomba de sangre. Igualmente, en exhibición se encuentra el primer sistema de diálisis, el número de serie 1. “La historia de los dializadores no ha pasado al olvido", agrega Sweeny. “Tenemos un dializador Kiil original y uno de los prototipos del doble bobina del Dr. Kolff de los años 50, al que llamaron el riñón “jugo de naranja”, porque su parte central estaba hecha de una lata de jugo de naranja".
Aunque el riñón artificial no gozó inmediatamente de aceptación generalizada por parte de la comunidad médica, Baxter perseveró y más tarde se convirtió en proveedor líder de una cartera completa y complementaria de productos dialíticos que dan apoyo a los pacientes de todo el mundo. “Nada ocurre por casualidad”, señala Sweeny. “Todo confluye para traernos hasta donde estamos hoy, y el museo así lo demuestra. Todos —nuestro personal de ventas de campo, científicos, diseñadores, enfermeras, gerentes y clientes— cooperaron para que esta tecnología y productos de apoyo se hicieran realidad y evolucionaran”.
Se siguen sumando más equipos históricos al museo y Sweeny permanece a la caza de más dispositivos para la exhibición.
“Ésta quizá sea la mayor colección de su clase en el mundo”, concluye Sweeny. “Nuestra compañía es el líder innovador de tecnología dialítica en el mundo, y hemos hecho cosas sorprendentes por millones de personas que sufren de insuficiencia renal. El museo capta la historia de innovación de Baxter y muestra lo lejos que hemos llegado para desarrollar terapias efectivas".