La población hemofílica considera el tratamiento por infusión (en vena) como una opción viable. Para los pacientes con hemofilia A, éste se conoce como tratamiento de reemplazo de factor VII. Este tratamiento sustituye a la proteína del factor VII de coagulación.
Cuando se administra el factor de coagulación después de una lesión el cuerpo comienza a utilizarlo inmediatamente para formar un coágulo. El tratamiento de reemplazo funciona durante aproximadamente 24 horas. Si la hemorragia continúa, puede ser necesario infundir el factor adicional. Este tratamiento no cura la hemofilia A – es un tratamiento de reemplazo temporario utilizado para tratar los síntomas de hemofilia. Un tratamiento muy reconocido de la hemofilia es un concentrado ultra puro del factor VIII que se elabora utilizando tecnología genética recombinante.
En las últimas cuatro décadas se han registrado los avances más significativos en el tratamiento de la hemofilia. A mediados de la década de los sesenta Baxter introdujo el primer concentrado de factor derivado del plasma que apareció en el mercado. Éste fue el avance más importante respecto de los primeros tratamientos, que contenían concentraciones mucho más bajas de factor antihemofílico.
A comienzos de los años setenta se pone más al alcance de las personas el tratamiento de la hemofilia en el hogar lo cual ofrece a las personas con hemofilia una mayor independencia y reduce las estadías en el hospital.
En la actualidad a través de la tecnología del ADN recombinante y del descubrimiento de que los genes controlan la producción del factor VII se han llegado a desarrollar los concentrados del factor recombinante que no dependen del uso del plasma. En el año 2003, Baxter introdujo el primer tratamiento con el Factor VIII elaborado sin el agregado de proteínas plasmáticas de origen humano o animal y albúmina en el proceso de cultivo celular, purificación y formulación definitiva.
Los pacientes deben consultar a su médico si el tratamiento de reemplazo con el factor VIII es mejor para ellos.