Aunque las dosis de muchas drogas administradas de forma intravenosa son calculadas de acuerdo al peso del paciente, éstas también se ajustan de acuerdo a la distribución de la misma y la capacidad de absorción, metabolismo y excreción del paciente. Los niveles de albúmina sérica son importantes para la distribución de la droga, desde que la droga se adosa a los receptores de las proteínas plasmáticas (especialmente la albúmina) y los tejidos.
Sólo aquellas drogas que no se adosan a las proteínas plasmáticas o a los tejidos son capaces de ejercer un efecto terapéutico, pacientes con bajos niveles de albúmina sérica presentan más efectos adversos. El adosamiento influye en la efectividad de la droga y la duración del efecto. El metabolismo y la excreción de la droga son dos componentes implicados en la eliminación de la droga del organismo. El metabolismo permite la transformación de la droga en una sustancia soluble en agua facilitando la excreción. La edad del paciente y la patología que presente afectan la eliminación.
Las personas mayores generalmente tienen afectadas las funciones del hígado y del riñón y pierden masa muscular en mayor grado que las personas jóvenes. La vida media de una droga es definida como el tiempo requerido para que los niveles plasmáticos de la droga caigan a la mitad de su valor original. La vida media de una droga es influenciada por los rangos de metabolismo y excreción. La vida media determina la frecuencia de la dosis que debe ser administrada para mantener un estado regular de la droga. Algunas drogas, como la heparina, deben ser administradas continuamente para mantener efectivamente sus niveles en sangre.
Los antibióticos y otras drogas pueden ser administradas intermitentemente. Cuando una nueva droga es administrada, las dosis de carga son frecuentemente requeridas para alcanzar concentraciones terapéuticas en plasma de forma inmediata. Precaución Clínica Porque el riñón y el hígado son los órganos de mayor importancia en el proceso de excreción, la vida media de la droga es prolongada en pacientes con enfermedad renal y/o hepática y en ancianos.